3 de noviembre de 2010

Independiente

A los rojos que quiero, que no son pocos.

¿sabés? ayer estuve un rato largo con la abuela. me hizo acordar que en méxico celebran el día de los muertos. y que tomó parte de esa tradición para prender una vela delante de una foto tuya. y de una foto de su mamá. y también de otros entrañables ausentes. en honor de todos ustedes. después me dijo que hubo gente que festejó halloween hace unos días, y que eran unos ridículos. porque es un festejo yanqui. raro que haya dicho eso, nunca la escuché tomar partido de esa manera por una cosa como esa. ni por ninguna otra, en realidad. ella sólamente cree en el amor.

más tarde vino Ana; hacía mucho tiempo que no la veía. no tiene el sex appeal de antes. porque ya no es más prima, también es tía. es grande. es responsable, qué sé yo. me contó que anoche soñó con vos, lo que nunca antes le había pasado desde que te fuiste. y que estabas en el jumbo, como siempre. haciendo compras matutinas, hablando con alguna cajera. la parquedad sobre todo, como distintivo tuyo, pero conversador.

ahí la abuela lloró un par de veces, como en aquella época de fatalidades. se quebraba y sobre vos decía: 'qué hermoso, mi amor'. o 'él tiene que estar acá, ¿por qué no está acá?'. además está algo enferma. no pasa nada, por ahora es sólo una tos molesta.

mientras tanto, mientras sube el ex presidente, que seguro ni sabés como se llama, me acuerdo de tus fotos con Perón y algunos recortes de diarios de época. no hace falta entender demasiado: ahí no hay, no había, ideología. no se trataba de hablar o entender la política. porque era cuestión de sobrevivir, de hacer lo que uno pueda. de comer. de casa al trabajo y del trabajo a casa. sin un papel que atestigue un saber sumar o restar o algo. o nada. por eso le damos importancia a nuestros pequeños momentos estelares, que no son nada trascendentes; son cuestiones signadas por casualidad, no por causalidad. así somos: pobres, con pocas oportunidades, sin amigos poderosos. con más esperanza que recursos. ¿sabés la cantidad de sueños que rondan mi cabeza? la misma cantidad que había por la tuya, seguramente.

y uno de esos, hoy, estoy seguro, para vos, hubiese sido que Independiente sea campeón. y, ¿sabés qué? para mí también. yo quiero que ganen esa copa. porque, con poquito, parece que recuperaron la mística y la épica que me enseñaste cuando yo apenas podía respirar. ya sabía hablar, escuchar y leerte. lo hiciste con respeto, porque no le podías arruinar la vida a papá haciéndome de Independiente. entendiste que las cosas son como son y no como uno quiere que sean. por eso me regalaste una camiseta de Boca, la primera que tuve, cuando gateaba. me legaste ese montón de apellidos ilustres: Pavoni, Erico, Santoro, De La Mata, Bertoni, Sastre, Pastoriza, Trossero, Alzamendi, Artime. y más acá en la vida moderna, Marangoni, Burruchaga, Villaverde... nunca me quedó demasiado claro si Bochini te volvía loco o te daba exactamente lo mismo. aunque una vez me dijiste que el único fútbol que existe es el bien jugado, que es ahí cuando está en su estado natural.

no tengas duda: ahí está uno de los pilares de mi pasión. el dato, la anécdota, la precisión. y el diario crónica, todos los putos días. por tu entendido respeto hoy quiero que ganen. y hasta me permito gritar los goles. bah, el segundo, tampoco te voy a mentir. cuando Velázquez (un defensor que jugó en Vélez. otro día, con tiempo, te detallo la carrera de todo el equipo, si querés) la empujó con un cabezazo, a cinco del final. empataron, eh. no ganaron. pero el gol de visitante vale doble. ah, eso es nuevo. no lo viviste porque la última vez que viste a Independiente en una copa internacional fue hace mucho, no existía. y no te lo voy a explicar ahora, porque no tiene sentido. en fin, no tienen nada difícil el partido de vuelta, que, encima, es de local. en una cancha nueva que tienen ustedes, ya no más la vieja doble visera que conociste. ¿el rival? ah, sí: Deportes Tolima. quedate tranquilo, son colombianos, no existen.

y vino ese el gol. para vos, Ramiro, yo, Juli, Mohamed -ese gordito de Huracán que jugó un tiempito en el Rojo, ¿te acordás? un muchacho del barrio. la suegra vivía al lado de mi casa. ¿no? no importa: es el DT de ustedes, el mejor DT joven que hay, quedate tranquilo-. un equipo con poco pero simpático. con historia (la que sabés). como nosotros. como nosotros-nosotros, digo. y vino el grito de la agonía. y unas lágrimas, eh. te juro, tres o cuatro. pero eran lágrimas. eso que nunca nos vimos.

será mi recuerdo lo que me hace hablar de un 2 a 2. y de cuartos de final. quizás quemo todo ahora y se quedan afuera la semana que viene. no importa. tenía ganas de contarte lo que pasa con el Rojo, abuelo.

5 mensajes en el contestador:

juuli. dijo...

liiindo !
qué buen post, era fija que me iba a gustar :)
emocionante, terrible lo de ayer, no se puede creer como en la copa se transforman en otro equipo, que está lejos de ser el equipo que jugó con boca la fecha pasada por el apertura, por ejemplo.
en fin, es bueno que te alegres por nosotros, porque en definitiva, si te tenés que alegrar por tu equito, eestás muerto papi.

Banco al rojo, banco a tu abuelo, y más banco tu vuelta al blog, ojala que te dure y actualices pedazo de vago
beeesote, te amo hermoso y la semana que viene vemos el partido de vuelta juntos, daale que si?:)

Flake dijo...

Que bueno que hayas vuelto por acá!
Me encantan las historias sobre los abuelos, son conmovedoras en general.
Y ahora viene mi comentario hinchapelotas y puntilloso (?), Velazquez, el del gol del empate es de las inferiores del Rojo y no jugó en Velez, tal vez un motivo más de orgullo par tu abuelo.
Un abrazo

Ezequiel R. dijo...

en serio no jugó en vélez? juraba que sí, pero me lo debo estar confundiendo con otro.
gracias por el aporte y tu honorable visita, flake querido!

La Mama de Roman dijo...

Le diste suerte (?)

Anónimo dijo...

tan bellas palabras como siempre.