23 de junio de 2009

Evolución

primero, lo primero que hacés es reunir a los pibes en el bar para contarles cómo te tiró la goma y cuántos polvos fueron. no importa para nada a qué lugar la llevaste antes ni cuánto gastaste. eso se lo dirá ella a sus amigas; será ella la que profundizará en los detalles insignificantes, la que contará lo que charlaron en ese bar palermitano, la charla que fue la transición entre la amistad y algo más, ese algo más que fue excusa para que se vuelvan a encontrar algunas semanas después. y la semana siguiente, y la otra. seguís yendo al bar para boquear, contás monedas delante de pobres, solteros que no la ponen o casados que están hastiados de ver lo mismo de siempre. estuviste de los dos lados y ahora sos el rey de la mesa, el centro de atención, el testigo indiscreto de ese pacto de silencio que acordaron dos cuerpos jovenes, hermosos, decepcionados, sin compromisos. pero los compromisos están a la orden del día, y uno se compromete al decir que sí aunque no más sea para ir caminando hasta un cine del Congreso, sin tomarse de la mano ni nada. eso sería una herejía, una falta de respeto a la hombría de uno mismo, al qué van a decir los muchachos, 'te estás enganchando, te estás casando, pibe'. no, para nada, esto es un tiroteo y nada más.

qué va a ser un tiroteo, si aceptás resignar comodidad para ganar algo de comodidad, sí, y ahorrar unos pesos, y ponés la jeta en su casa. el padre, la madre, hermanos, hermanas, primas, abuelas, tías. caras nuevas que examinan con guante de plástico y un bisturí en la mano de atrás, imaginás. pero no, nada que ver, por suerte, decís, y tenés a tu disposición un balcón a la calle, autónomo, para sacar los parlantes y fumar sin problemas, acostado a un lado de ella, que sabés que está ansiosa por una opinión, pero te la callás hasta que te pregunte. te lo va a preguntar dos o tres días después, no es capaz de arruinar un momento, es considerada. y eso te gusta, por eso aceptás verla otra vez, la semana siguiente. ella deja un libro de garantía, sutil manera de amarrarte, pero te diste cuenta una vez que lo terminaste de leer. propuso un intercambio y como sabés que con ella sí podés hacer ese tipo de cosas, dejás un par de discos a cambio de otros libros y alguna que otra película. cuidalos como tu culo, implorás antes de confiarle tu música.

volvés al bar, adiós detalles. está todo bien, decís, sonreís, prendés un cigarrillo, mirás a la barra y pedís otra cerveza. a pesar de salir mareado y con el tiempo justo para llegar a casa y cenar, no hubo más palabras que un 'estamos bien'. otra sonrisa y nos vemos el finde, ¿te parece? nos quedó pendiente una partida de poker.

siempre estuviste más cómodo en tu casa, entonces la invitás, pero aclarás. no sé qué es lo que aclarás, entiende a la perfección, dice ella, y acepta, por supuesto. no te quiere devolver los discos, dice que le gustan muchísimo, que hasta la madre preguntó que era. buenísimo, le decís. y la besás.

sus conocimientos te abruman, te sorprenden y te resultan admirables, porque no hay nada más seductor que aprender, decís, mitad verdad, mitad mentira, porque también te gusta verla desnuda, fragil, tuya. insistís que no es lo más importante, por eso aceptás recomendaciones y préstamos y sugerencias exigidas. alguna vez le hacés caso.

más películas, más discos, más libros, más besos: más sexo, especialmente. asados entre amigos, cumpleaños entre amigas, familiares, charlas sobre rótulos y la conveniencia de tener uno, el futuro, las actividades, el ocio, los viernes, los sábados, los domingos.

y entre tanto, van cuatro meses. y no podés creer que todo haya pasado tan rápido.

17 de junio de 2009

Ceci me avisó por msn que 'se murió Fernando Peña'. No le creí, por supuesto. Le dije 'dale, pelotuda, qué decís...', al mismo tiempo que googleé 'fernando peña'. Los titulares de las noticias más recientes (la última había sido publicada tan solo trece minutos antes de enterarme lo que inició mi busqueda) afirmaban que 'se agrava el estado de salud de Fernando Peña'. Inmediatamente, el digital de Clarín confirmaba la fatalidad, lo que no quería que se confirmase. Me quedé helado, acababa de enterarme que un ídolo de la adolescencia había muerto, ese que nunca jamás lo fuí a ver al teatro y nunca jamás podré hacerlo. Pensé en escribir algo sobre él, pero recordé que ya lo había homenajeado en vida. Y eso es todo lo que tengo para decir.

6 de abril de 2009

Quilmes Rock 2009

Al igual que el año pasado, fuí a tres de las cuatro fechas de este festival cada vez más choto. ¿Y por qué digo esto último? Porque de los siete shows que ví, sólo dos tuvieron un sonido a la altura. Los demás, de pobre para abajo.

- Llegué al final de "Un verdadero cajón de madera", de los cada vez menos queridos Banda de Turistas. No me calenté mucho. Otra cosa: ¿Serán estos pibes los nuevos Massacre? Están en todos los festivales...

- Dirán que fue frío, que no tienen alma, que era todo playback (?), pero cuando terminó el set de Kraftwerk, pensé: "fue uno de los mejores recitales que ví en mi vida". Posiblemente ayudó mi estado de excitación, los robots, las pantallas o como se movía la gente, quienes bailaban como si estuvieran en Pachá. Quizás también ayudaron los hits. Y me dejaron re manija para saborear el plato fuerte...

- R-A-D-I-O-H-E-A-D. A esta altura ya dije mucho sobre el gran concierto de Thom y los suyos. Sólo agregaría que desde el recital, no paro de escuchar "In rainbows". A veces dicen que para entender un disco, se necesita tiempo: poco o mucho, no siempre es igual. Yo lo estoy comprendiendo recién ahora, después de su visita y ya estoy esperando por la vuelta.

- La pasé muy bien con Divididos. Presentaron un tema nuevo dedicado a los pibes del colegio ECOS: es tan flojo como los otros tres que ya habían estrenado. Lo bueno estuvo en los clásicos, especialmente en la versión de "I want you" y los dos popurris: el de Sumo y "Qué tal/Los hombres huecos/Azulejo". Mención especial para los pantalones ajustados de Mollo (de lejos parecía animal print, pero no) y la puteada de borracho que Diego le encajó al desubicado que prendió la bengala en "Paisano de Hurlingham".

- Lo de Los Piojos fue bastante extraño. Mucho se habló de una supuesta ida del guitarrista Tavo Kupinski de una separación, del inicio de la carrera solista de Andrés Ciro Martínez. Lo único que hubo fue un recital con altos y bajos, demasiado condicionado por el sonido pobrísimo con el que contaba el espectáculo. Como siempre, muy destacable la performance del cantante, quien desplegó sus dotes de actor en "Angelito", jugó a ser Johnny Cash en una tremenda versión de "Tan solo" y regaló gemas como "Luz de marfil", "Media caña" y "Bicho de ciudad". El 14 de mayo van a estar en el Club Ciudad de Buenos Aires.

- En un momento los escuchaba a full y los iba a ver muy seguido. A partir del 2006, sentí que se estaban yendo al carajo; incluso me molestaba el público que los seguía. Dejé de frecuentarlos y sólo me los encontré en festivales. En uno de esos ví el último show en serio. Después, terminaron de desbarrancar. Muy triste lo de Las Pelotas, un verdadero tedio. No la levantaron ni con Gillespi o Piti Fernández como invitados.

- Pese a la (insisto) pobreza del sonido, notable lo de los Ratones Paranoicos. Le ponen muchísima onda y tienen temas grandiosos. "La nave", "Ya morí" y "Ceremonia", los tres que más me gustaron. Aunque sea un jetón terrible, Juanse merece reconocimiento. Cuando se muera, van a ver (?)

- Kiss cerró el festival a puro fuegos de artificio, solos, piruetas y demás giladas que el público aplaudió. Demasiado yanqui el show, la música muy relegada a toda esa pirotecnia. Algunos podrán argumentar que "eso es Kiss". Entonces, si eso es Kiss, yo paso. Una visión más completa, aunque no mucho más profunda, acá.

¡Nos vemos en el Pepsi Music!

31 de marzo de 2009

(Un llamado, un mensaje de texto), arreglemos ahora, ¿a las 11?, dale, sí, te hago sonar el teléfono, sé puntual, sí, claro, nos vemos.

(Una cerveza, dos, un cigarrillo, dos, un beso, dos, tres), ¿fumás? sí, tira bastante bien, cuidado, no quiero que te des vuelta, mirá que la noche es larga, eh. Sí, reíte nomás, reíte que te queda lindo, te vibra todo el cuerpo, te vibran las tetas debajo de la tela; sí, tetas, ¿qué tiene de malo decir tetas? ¿acaso no te las ves todos los días? ¿acaso eso no te horroriza? ¿no? bueno, fumá entonces, fumá, aprovechá que está buenísimo. Y escuchá...

Sí, me gusta esta canción a mí también, los Beatles me acompañan desde que tengo uso de razón; sí, mi viejo, mi viejo me los inculcó, sin quererlo o queriéndo, no sé, ¿a vos también? ah, sí, las madres también son beatleras; pero, mejor otro beso, pienso; los Clash, otros clásicos, pero era bastante grande cuando los conocí; estos tipos son pioneros, sin ellos no existiría el rock latino, posiblemente; ja, ya sé que no te interesa, no me mires así, no me digas que sí te importa, está todo bien, este tipo de charlas no es para este lugar; corramonos, mejor, para aquel lugar: menos luz, menos ruido, más aire; podés besarme, no seas tímida; no me mires así, no es para tanto.

(Un beso más, otro, de nuevo, podés tocarme, bajá, bajá, mirame, mirame, mirame, no me mires, no me mires; si escondiera un poco los dientes, besaría diez puntos); mmmchap... esperá, me molestá la etiqueta de la remera, sí; ahora sí, ¿a vos no te molesta la de la tuya? ah, no había notado que estaba para afuera; es bastante larga, sí; bueno, ¿qué va? no va a taparte por mucho tiempo más; saco dos botones nomás, te queda uno, no es para tanto, si nadie vé; ¿blanca? me gusta, es un clásico, también, como los Beatles, sí; cuanto menos tela, mejor; lástima que así, de esta manera, no se aprecie para nada, tendremos que mover...

¿Adónde vamos? la respuesta vos la sabés, a esta altura, ¿no te parece? ¿mi muñeca hinchada por hacer presión contra la tela de tu jean no te responde? ¿tu olor dulce que quedó impregnado a mis uñas tampoco? (otro beso, uno más, mirame): no pasa nada, está todo bien, no dá para más acá, vamonos para allá.

No, no conozco bien la zona, pero demos la vuelta por acá, quizás tengamos suerte; sí, algo hay, algo me queda, ¿cogiste fumada? psé, no es la gran cosa, medio que te colgás, te colgás de esta, jajajaja, perdón, perdón. Entrá, dale.

Y sí, es viernes, la gente coge hoy, ayer y antes de ayer; mañana seguro que también; ¿viste que había que venir más temprano?

¿Hasta las 12? sí, sí, claro, ¿pago ahora o después? sí, ¿por allá la escalera? hasta luego, gracias; una vez vine a este, sí; son normales las habitaciones, un baño con ducha para mí es suficiente.

A veeer, no hay un carajo a esta hora... y no; uh, los goles de Palermo... está bien, cambio, cambio; no, Friends no, por favor; nunca ví un sólo capítulo; bueno, sí, a la pasada, y sé de Rachel Phoebe es la que canta la canción del gatito, ¿no? y Ross es el tipo que lo dejan por una mina; tan ignorante no soy, algo conozco; MTV y a la mierda, si no hay nada para ver y mucho que digamos tampoco vamos a ver ¿no?

(Un beso, largo, largo, largo, otro, otro más), qué linda te queda la musculosa, pero ya es tarde para que la sigas usando, además se te va a arrugar en la cama; (otro más, empieza a gemir, ataco ahora, está bien húmeda) y qué lástima, porque te queda bien la blanca, eh; yo tenía razón, había que venir acá para verla mejor, pero se va.

Por supuesto que tengo, no soy un improvisado. Listo; vení, vos arriba, sí, ahí, eso, dale.

( y los caballeros no entran en detalles)

Pasame un cigarrillo. Gracias. Ahhhh. ¿Hace un año? no, yo no; bueno, no quiero hablar mucho de mí, ¿sabés? pero no, tanto no; pero ¿qué pasó? ¿no hubo nadie? y sí, las separaciones son tortuosas y siempre están los anteriores, molestando, zumbando como moscas, no merecen que se les atiendan los llamados, te entiendo; ¿ah, sí? pero seguro no se portaba tan bien, ¿no?; ah, ¿era bueno con vos? ¿y qué hacés acá, desnuda, compartiendo esta cama ya compartida conmigo? ¿por qué lo dejaste? si la tenía más grande, ¿qué hacés acá? puta madre, no las entiendo, carajo, ¿por qué todas las chicas, en sus primeras citas con alguien nuevo, hablan maravillas de su ex?; seguro que en otro lado de la ciudad hay un tipo llorando por vos, imaginándote arriba de otro tipo, gimiendo de la misma manera en que lo hacías con él, moviéndote igual; no, para nada, no me molesta que hables de tu ex, pero no tiene el menor sentido, ¿por qué lo hacés? ¿por qué lo hacen? no, no sos la primera, en siete meses, no sos la primera de nada; más bien la quinta...

16 de marzo de 2009

No entiendo a los hinchas de Boca que se la agarran con Maradona. Tampoco a los que mandan a la Selección alaputaqueloparió.

También me resulta incomprensible qué Ischia sea, todavía , el DT xeneize, más allá de la buena victoria de ayer.

Y no entiendo ni nunca terminaré de entender a Riquelme.

4 de marzo de 2009

- ¡¿Por qué vas por abajo de los techitos si tenés paraguas, LA PUTA MADRE QUE TE PARIÓ?!


La ciudad está llena de insensatos. Y yo prefiero empaparme en vez de ser peor persona.

15 de febrero de 2009

El ancho de espadas

Nunca mejor dicho. Está gordo, pesado, más grandote que de costumbre. Eso dicen de uno de los tres mejores jugadores del fútbol argentino, no tengo dudas.

En menos de cuarenta y cinco minutos, ganó dos partidos. Le devolvió el alma y la dignidad que hace tiempo perdió el equipo de la banda roja en diagonal. Y aunque le peguen como si fuera un chiquitín habilidoso, les cuesta voltearlo. El tipo se levanta, gambetea, pone nervioso al rival, mete goles y tira rabonas con botellas vacías.

Aunque tengas la camiseta incorrecta, aunque te rindan culto por declaraciones descerebradas, aunque ahora sólo disputes partidos codificados, aunque nadie se acuerde de como festejabas los goles en Lanús. Pase lo que pase, no vas a dejar de ser ídolo, Cristian Fabbiani.


8 de febrero de 2009

Me desperté sabiendo que era domingo, que quizás esta vez sí tenía ganas de visitarte. Al mismo tiempo, no me acordaba cuándo fue la última vez que nos vimos; ahora sé que ya no te voy a ver más.

4 de febrero de 2009

No era muy maduro cuando dije, en voz alta, 'es el sueño de mi vida', al verla en la puerta de mi casa, sabiéndo que sería toda para mí. Recién treinta y seis (o más) meses después de ese día, comencé a conocer sus secretos, luego de dejarla tomando sol, que la mojen mil lluvias, arruinándose. No era sano ni para mí ni para ella.

Es que le tenía miedo, siempre fuí dejado, siempre me engañé a mí mismo, siempre me propuse cosas que me urgían, pero a los minutos olvidaba esa promesa. Siempre me costó aprender. Cualquier cosa.

Me sentía ridículo tomando consejos paternales. Sí, claro, había que ir a lo básico. Se necesita equilibrio para marchar sin sobresaltos; cualquier piedrita en el camino te hace tropezar. Era necesario tomar un buen envión, saber como pararse. Sí, ¡ya lo sé! Pero de verdad, no quería saber de eso.

Un buen día soleado, lejos de casa, me agarraron y me dijeron que no mire para abajo. 'Nunca te mires los pies; así vas a dudar, te vas a caer. Vos tenés que mirar para adelante. No podés fallar'.

Era cierto. Esa vez no sentí ni el sabor del pavimento, no dí contra alambrados... no me lastimé. Y es difícil no lastimarse en esto, es un arte jodido. Lo único que me pegaba era el viento. Un viento en contra pero a favor. Los pedales eran extensiones plásticas de mis piernas: había aprendido a andar en bicicleta.

1 de febrero de 2009

Algún viernes a la noche agarré un taxi porque llegaba tarde. El día me tuvo a maltraer: trabajo y obligación, dosificados en partes iguales, aunque placentero uno y horrible el otro. Pedí permiso para fumar y encendí el segundo porro crepuscular. El tipo no objetó nada, lo cual me pareció perfecto. Es la clase de tacheros que prefiero, callados por sobre todas las cosas. Y traje a colación mi masterplan, mi idea de siempre: cuando tenga guita voy a pagarme un chofer. A toda costa quiero evitar el suplicio de tener que aprender a manejar. No me avergüenza, al contrario.

Me gusta mirar la ciudad a oscuras por la ventanilla de un taxi; me resulta más callejero que verla a través de una de colectivo. Es otro código, es más íntimo, confesional... aunque no cruces una sola palabra con el conductor. Es adrenalínico: podés terminar en cualquier lado y sin tus cosas, por capricho del taxista. El bondi, de noche, nunca me gustó. No tiene nada de atractivo, no hay nada para ver y la gente viaja más sorda que de mañana. Todos están apurados por volver a casa o perfumados para bajarse en la parada más cercana a un boliche. Ni la música te salva de ese infierno.

En cambio, en el tacho, y aunque con interferencias, sí que lo hace. Se siente eso que algunos llaman 'el poder de las canciones'. El tipo venía escuchando una FM de sala de espera. No supe si era Aspen o Vale. Daba igual. De repente y sin que lo pidiera, el estéreo vomitó dulcemente un tema harto conocido. Al estilo Rob Fleming, pensé si no era del fuckin' Stevie Wonder. Y sí, era. No me acordaba el nombre exacto y más me confundía que sea cantado por una mujer de voz negra, pero negra rioplatense, no anglo. Con timidez, comencé a silbar la melodía y ese silbido, progresivamente, se fue haciendo voz. Me dí cuenta, además, que sabía gran parte de la letra, como si toda mi vida hubiese estado adosada a mi cerebro, esperando ser leída en momentos especiales como este.

El papelito hizo rápida combustión, pero la canción seguía sonando, siempre le quedaba otra estrofa, el final nunca llegaba, por suerte. Para esa altura, ya me había enamorado de esa chica, así que tuve un segundo de lucidez y garabateé algunas frases en mi anotador. Más adelante podría hacer memoria y googlear hasta la muerte, hasta dar con esta versión. Quería ponerle cara a la voz, mi Marie La Salle lo merecía.

Pero el viaje terminaría. Otro tema que ya ni recuerdo empezó a devolverme a la realidad de que estaba llegando tarde y que debería seguir en el mismo auto, torciendo mi rumbo de destino. Eso hice, a medias: bajé, subí, me cambié, bajé y volví a subir. La madrugada me tenía otra sorpresa, en otro lado, a quince cuadras. No era ella, pero...

Terminado el día y bien entrada la tarde, con una resaca feroz, lo supe: Ligia Piro. Pero ya no me interesaba tanto.

Isn't she lovely? Yes she is!