29 de octubre de 2009

La palabra

Estuve ahí bastante temprano, como cada vez que estoy nervioso, expectante. En cambio, estando tranquilo, me retraso con pelotudeces y llego muy fuera de hora, provocando mal humor en quien espera, si es que alguien espera. Siempre me pongo nervioso en este tipo de situaciones, cuando no conozco a quien voy a tratar. Esto de trabajar en el periodismo, me hace conocer a personas nuevas todo el tiempo. Nombres y caras que debo almacenar en la cabeza para recordar en el momento oportuno, cuando se necesite encontrarlo, cuando haya que garronear, cuando haya que saludar, cuando haya que olvidar.

La tarde estaba por demás hermosa, aunque Triunvirato estaba muy llena de gente, demasiada. Horario pico, es cierto, pero es una zona descentralizada, señor. ¿Cómo puede ser? Y a medida que pasaban los bares con sus mesitas afuera, más eran las ganas que tenía de zambullirme a ellas, en sus cervezas, y no tener que entrar en un auditorio televisado. Pero me entusiasmaba eso también, el estar ahí y documentarlo todo.

Decía que estuve demasiado temprano, casi media hora antes de la cita. Me quedé en la puerta, fumando, esperando, mirando cada tanto la hora, reconociendo célebres caras y fichando para descubrir quién tenía las listas de prensa. 'Y 20 entro, falta un rato, todavía'. Entré y 20, la busqué y le pregunté. Me tachó, me sonrió y me agradeció por estar ahí. Y cuando me daba vuelta, inició se dio un diálogo inesperado:

- ¿Vas a preguntar?
- Si está la posibilidad, sí, me gustaría.
- Bueno, te anoto, entonces.
- Ponelo después de Susana -acotó otra encargada de prensa.
- Listo. Después te busco y te aviso en tu turno.
- Dale, muchas gracias.

'¿Qué hice? ¿En dónde me metí? Estoy completamente desarmado', me mentía a mí mismo; me mentía porque el día anterior había preparado una serie de preguntas posibles. Tenía que hacerlo, era necesario su testimonio no sólo para mi informe, sino para la idea que tengo en la cabeza desde hace un par de semanas. '¿Qué hago ahora? Ma'sí, yo me voy a la mierda, no cubro nada, me hago el pelotudo, me voy a mi casa a ver Weeds, no tengo nada que hacer'. Caminaba y caminaba en la sala de recepción, en círculos. Me aceleré, estaba aturdido, con las manos transpiradas. '¿Qué hice? ¿Por qué?'

Nos informaron que podíamos pasar al teatro y me ubiqué bien cerquita del escenario, no quería perderme ningún detalle por más mínimo que fuera. Es mi labor como cronista, por supuesto. Más caras conocidas iban llegando, colegas famosísimos, otros no tanto, cámaras, micrófonos, blocs de notas, biromes, grabadores analógicos y de los digitales. 'No puedo más, me voy ya... o me hago el boludo cuando me estén buscando, yo no pregunto nada. No tengo nada que preguntar. Mis preguntas son una pelotudez'. Y se apagaron las luces mientras el tipo pasaba como si nada al escenario, tomó una guitarra y peló un tema que relajó a todos. Flor de regalo el tenerlo a veinte metros, tocando uno de sus temas, aunque no sea tan conocido. Habló mucho, muy lindo, como siempre. Dejó hablar y habló más todavía. Se acercó la chica de la sonrisa, me dio el micrófono y me indicó: 'Después de él, vas vos'. Él es de Página/12, preguntó rápido y le contestaron rápido. 'Voy yo, bueno, ya estoy acá. ¿Cómo me voy a negar a hacer esto si es un sueño? Es como si mi novia me ofreciera hacer el amor y le dijera que no. ¿Cómo le voy a decir que no a mi novia? Cómo no voy a preguntarle algo a Spinetta, que me está escuchando y me está buscando con la mirada y no me encuentra y me encontró y me sonrió y me escuchó y me habló y no le entendí nada, porque estaba pelotudo, porque de reojo le estaba pidiendo a la chica de la sonrisa que me deje hacerle otra pregunta, y que me decía que no, que te está respondiendo mucho tiempo y esto se termina en un ratito, y que Spinetta habla, qué lindo que habla Spinetta, y, ¿se habrá grabado algo? ¿me puse muy nervioso? Seguro que tartamudeé como loco, adelante de todos, adelante de las cámaras, micrófonos, grabadores, anotadores, biromes, caras. Cuando lo desgrabe me voy a dar cuenta y voy a enteder qué es lo que me quiso decir. Pero ya está, ya lo hice, qué bien que me siento.'

Algo de esto, salió en El Acople, ayer.

16 de julio de 2009

Chapeau

"Estudiantes, chapeau", repetía tu hermano mientras el entretiempo se hacía chicle. Lo había dicho antes, durante el entretenido primer tiempo, cuando no pasaba nada de relevancia, pero la pelota iba y venía, de un área a la otra. Y cuando empezó el complemento, también. Aunque Cruzeiro había entrado mejor, dijo. Gol de los brasileños, lo celebré con los brazos en alto mientras el agua caliente caía de la canilla y se mezclaba en los platos sucios, en tus manos y en la esponja con detergente, a varios metros del televisor. Sí, definitivamente habían entrado mejor para el segundo tiempo, estaban enchufados y metieron un gol de carambola, gracias al inefable Desábato, un tronco que ni en sus mejores sueños durante una concentración de Quilmes pudo haber imaginado estar jugando una final de Copa Libertadores.

Miles de negros y rubios, teñidos de azul bandera, azul bengala, lucecitas y gritos de campeón. Los mismos augurios que días antes de este partido ya daban por hecho. Parte de la mística pincha estaba sentada en un palco oficial. En su bolsillo quizás tuviera alfileres o somníferos para meter en cualquier bidón. O a lo mejor caramelos de clonazepam, para no sufrir tanto.

Pero volviste vos, te sentaste y las cosas cambiaron.

La estrella del equipo platense es un pelado de barba candado, todos lo saben. De la misma manera como todos saben (o dicen que saben) que fue el culpable de la derrota argentina en Japón, siete años antes. Pero cómo se puede ser tan ingenuo, tan infantil para pensar que ese tipo fue el responsable absoluto de un fracaso colectivo, de veintidós que transpiran (o no) la camiseta y media docena de estrategas; uno de ellos, obsesivo, calculador, verticalista y vestido de jogging. Nadie se vendió a la madre patria inglesa; en cambio, todos o casi, no estuvieron a la altura de las circunstancias.

Con su buen pie, abrió la cancha para un aguerrido lateral, quien fuera echado del último subcampeón lírico, mucho antes de que se escribiera ese cuento de hadas con final de terror. Este desbordó y lo dejó solo, de cara al empate, a Gastón Fernández, la figura de la cancha. Rato más tarde, el pelado otra vez: un corner que impactó en la cabeza de Mauro Boselli, aquel que jamás tendrá ni media chance de titularidad xeneize hasta que, quizás -y espero que no- deje de existir el Optimista del Gol.

Dos a uno. Sí, se invierte el orden en el marcador porque Estudiantes de La Plata era el local en el enorme estadio de Belo Horizonte. Porque no estuvo atrás, porque no dejó de atacar y porque se defendió moviendo la redonda de aquí para allá. Pocas veces he visto jugar una final de Copa con tanta determinación y liderazgo del balón. Mi memoria se retrotrae al 2007, cuando Juan Román Riquelme puso el cuero bajo su botín derecho y dejó a once brasileños con la lengua afuera y a millones de personas aplaudiendo, con la boca llena de gol. Una manera radicalmente distinta de ganar, más linda, con el pecho bien inflado y sin sufrir. Aunque, como confesé mientras engullía una pizza, nunca me pusieron nerviosos los penales.

Mientras el partido se deshacía, al igual que las ganas del team mineiro, ya no tuve más ganas de odiar al León. Nunca jamás me despertarán simpatía, ni tampoco tendré compasión por su hinchada, casi inexistente antes de la primavera de 2006. Pero inutil es tenerle rencor a un equipo que sabe jugar y mantiene encendida la llama del fútbol. Entonces yo también digo "Estudiantes, chapeau". Y felicitaciones.

5 de julio de 2009

A Ángel Cappa, perdedor hermoso.

Sentarse, prender, encender, mirar, disfrutar, celebrar, tomar, comer, reir, comentar, emocionarse, enojarse, entender, analizar, repetir, callar. Y seguir mirando.

Abrigarse, juntarse, contar (monedas), esperar, sacar, viajar, transpirar, llegar, caminar, formar (fila), avanzar, ubicarse, esperar, esperar, esperar, ubicarse, observar, pensar, putear, gritar, cantar, putear, gritar, cantar, gritar, gritar, transpirar, gritar, festejar, saborear, ilusionarse, imaginar, vibrar. Y volver (diecinueve o veinte o veintidós o veinticinco semanas más).

Comprar, leer, mirar, escuchar, examinar, pegar. Y dormir. Y soñar.

Preocuparse, cubrirse. Reir, gritar, gritar, gritar, cantar, gritar, enojarse, analizar, entender, putear, comentar, transpirar, caminar, esperar, avanzar, ubicarse, repetir, encender, encender, encender, encender, imaginar, vibrar, saborear, ilusionarse, contar, juntar, putear, putear, putear, (no) entender, callar. Y llorar.

23 de junio de 2009

Evolución

primero, lo primero que hacés es reunir a los pibes en el bar para contarles cómo te tiró la goma y cuántos polvos fueron. no importa para nada a qué lugar la llevaste antes ni cuánto gastaste. eso se lo dirá ella a sus amigas; será ella la que profundizará en los detalles insignificantes, la que contará lo que charlaron en ese bar palermitano, la charla que fue la transición entre la amistad y algo más, ese algo más que fue excusa para que se vuelvan a encontrar algunas semanas después. y la semana siguiente, y la otra. seguís yendo al bar para boquear, contás monedas delante de pobres, solteros que no la ponen o casados que están hastiados de ver lo mismo de siempre. estuviste de los dos lados y ahora sos el rey de la mesa, el centro de atención, el testigo indiscreto de ese pacto de silencio que acordaron dos cuerpos jovenes, hermosos, decepcionados, sin compromisos. pero los compromisos están a la orden del día, y uno se compromete al decir que sí aunque no más sea para ir caminando hasta un cine del Congreso, sin tomarse de la mano ni nada. eso sería una herejía, una falta de respeto a la hombría de uno mismo, al qué van a decir los muchachos, 'te estás enganchando, te estás casando, pibe'. no, para nada, esto es un tiroteo y nada más.

qué va a ser un tiroteo, si aceptás resignar comodidad para ganar algo de comodidad, sí, y ahorrar unos pesos, y ponés la jeta en su casa. el padre, la madre, hermanos, hermanas, primas, abuelas, tías. caras nuevas que examinan con guante de plástico y un bisturí en la mano de atrás, imaginás. pero no, nada que ver, por suerte, decís, y tenés a tu disposición un balcón a la calle, autónomo, para sacar los parlantes y fumar sin problemas, acostado a un lado de ella, que sabés que está ansiosa por una opinión, pero te la callás hasta que te pregunte. te lo va a preguntar dos o tres días después, no es capaz de arruinar un momento, es considerada. y eso te gusta, por eso aceptás verla otra vez, la semana siguiente. ella deja un libro de garantía, sutil manera de amarrarte, pero te diste cuenta una vez que lo terminaste de leer. propuso un intercambio y como sabés que con ella sí podés hacer ese tipo de cosas, dejás un par de discos a cambio de otros libros y alguna que otra película. cuidalos como tu culo, implorás antes de confiarle tu música.

volvés al bar, adiós detalles. está todo bien, decís, sonreís, prendés un cigarrillo, mirás a la barra y pedís otra cerveza. a pesar de salir mareado y con el tiempo justo para llegar a casa y cenar, no hubo más palabras que un 'estamos bien'. otra sonrisa y nos vemos el finde, ¿te parece? nos quedó pendiente una partida de poker.

siempre estuviste más cómodo en tu casa, entonces la invitás, pero aclarás. no sé qué es lo que aclarás, entiende a la perfección, dice ella, y acepta, por supuesto. no te quiere devolver los discos, dice que le gustan muchísimo, que hasta la madre preguntó que era. buenísimo, le decís. y la besás.

sus conocimientos te abruman, te sorprenden y te resultan admirables, porque no hay nada más seductor que aprender, decís, mitad verdad, mitad mentira, porque también te gusta verla desnuda, fragil, tuya. insistís que no es lo más importante, por eso aceptás recomendaciones y préstamos y sugerencias exigidas. alguna vez le hacés caso.

más películas, más discos, más libros, más besos: más sexo, especialmente. asados entre amigos, cumpleaños entre amigas, familiares, charlas sobre rótulos y la conveniencia de tener uno, el futuro, las actividades, el ocio, los viernes, los sábados, los domingos.

y entre tanto, van cuatro meses. y no podés creer que todo haya pasado tan rápido.

17 de junio de 2009

Ceci me avisó por msn que 'se murió Fernando Peña'. No le creí, por supuesto. Le dije 'dale, pelotuda, qué decís...', al mismo tiempo que googleé 'fernando peña'. Los titulares de las noticias más recientes (la última había sido publicada tan solo trece minutos antes de enterarme lo que inició mi busqueda) afirmaban que 'se agrava el estado de salud de Fernando Peña'. Inmediatamente, el digital de Clarín confirmaba la fatalidad, lo que no quería que se confirmase. Me quedé helado, acababa de enterarme que un ídolo de la adolescencia había muerto, ese que nunca jamás lo fuí a ver al teatro y nunca jamás podré hacerlo. Pensé en escribir algo sobre él, pero recordé que ya lo había homenajeado en vida. Y eso es todo lo que tengo para decir.

6 de abril de 2009

Quilmes Rock 2009

Al igual que el año pasado, fuí a tres de las cuatro fechas de este festival cada vez más choto. ¿Y por qué digo esto último? Porque de los siete shows que ví, sólo dos tuvieron un sonido a la altura. Los demás, de pobre para abajo.

- Llegué al final de "Un verdadero cajón de madera", de los cada vez menos queridos Banda de Turistas. No me calenté mucho. Otra cosa: ¿Serán estos pibes los nuevos Massacre? Están en todos los festivales...

- Dirán que fue frío, que no tienen alma, que era todo playback (?), pero cuando terminó el set de Kraftwerk, pensé: "fue uno de los mejores recitales que ví en mi vida". Posiblemente ayudó mi estado de excitación, los robots, las pantallas o como se movía la gente, quienes bailaban como si estuvieran en Pachá. Quizás también ayudaron los hits. Y me dejaron re manija para saborear el plato fuerte...

- R-A-D-I-O-H-E-A-D. A esta altura ya dije mucho sobre el gran concierto de Thom y los suyos. Sólo agregaría que desde el recital, no paro de escuchar "In rainbows". A veces dicen que para entender un disco, se necesita tiempo: poco o mucho, no siempre es igual. Yo lo estoy comprendiendo recién ahora, después de su visita y ya estoy esperando por la vuelta.

- La pasé muy bien con Divididos. Presentaron un tema nuevo dedicado a los pibes del colegio ECOS: es tan flojo como los otros tres que ya habían estrenado. Lo bueno estuvo en los clásicos, especialmente en la versión de "I want you" y los dos popurris: el de Sumo y "Qué tal/Los hombres huecos/Azulejo". Mención especial para los pantalones ajustados de Mollo (de lejos parecía animal print, pero no) y la puteada de borracho que Diego le encajó al desubicado que prendió la bengala en "Paisano de Hurlingham".

- Lo de Los Piojos fue bastante extraño. Mucho se habló de una supuesta ida del guitarrista Tavo Kupinski de una separación, del inicio de la carrera solista de Andrés Ciro Martínez. Lo único que hubo fue un recital con altos y bajos, demasiado condicionado por el sonido pobrísimo con el que contaba el espectáculo. Como siempre, muy destacable la performance del cantante, quien desplegó sus dotes de actor en "Angelito", jugó a ser Johnny Cash en una tremenda versión de "Tan solo" y regaló gemas como "Luz de marfil", "Media caña" y "Bicho de ciudad". El 14 de mayo van a estar en el Club Ciudad de Buenos Aires.

- En un momento los escuchaba a full y los iba a ver muy seguido. A partir del 2006, sentí que se estaban yendo al carajo; incluso me molestaba el público que los seguía. Dejé de frecuentarlos y sólo me los encontré en festivales. En uno de esos ví el último show en serio. Después, terminaron de desbarrancar. Muy triste lo de Las Pelotas, un verdadero tedio. No la levantaron ni con Gillespi o Piti Fernández como invitados.

- Pese a la (insisto) pobreza del sonido, notable lo de los Ratones Paranoicos. Le ponen muchísima onda y tienen temas grandiosos. "La nave", "Ya morí" y "Ceremonia", los tres que más me gustaron. Aunque sea un jetón terrible, Juanse merece reconocimiento. Cuando se muera, van a ver (?)

- Kiss cerró el festival a puro fuegos de artificio, solos, piruetas y demás giladas que el público aplaudió. Demasiado yanqui el show, la música muy relegada a toda esa pirotecnia. Algunos podrán argumentar que "eso es Kiss". Entonces, si eso es Kiss, yo paso. Una visión más completa, aunque no mucho más profunda, acá.

¡Nos vemos en el Pepsi Music!

31 de marzo de 2009

(Un llamado, un mensaje de texto), arreglemos ahora, ¿a las 11?, dale, sí, te hago sonar el teléfono, sé puntual, sí, claro, nos vemos.

(Una cerveza, dos, un cigarrillo, dos, un beso, dos, tres), ¿fumás? sí, tira bastante bien, cuidado, no quiero que te des vuelta, mirá que la noche es larga, eh. Sí, reíte nomás, reíte que te queda lindo, te vibra todo el cuerpo, te vibran las tetas debajo de la tela; sí, tetas, ¿qué tiene de malo decir tetas? ¿acaso no te las ves todos los días? ¿acaso eso no te horroriza? ¿no? bueno, fumá entonces, fumá, aprovechá que está buenísimo. Y escuchá...

Sí, me gusta esta canción a mí también, los Beatles me acompañan desde que tengo uso de razón; sí, mi viejo, mi viejo me los inculcó, sin quererlo o queriéndo, no sé, ¿a vos también? ah, sí, las madres también son beatleras; pero, mejor otro beso, pienso; los Clash, otros clásicos, pero era bastante grande cuando los conocí; estos tipos son pioneros, sin ellos no existiría el rock latino, posiblemente; ja, ya sé que no te interesa, no me mires así, no me digas que sí te importa, está todo bien, este tipo de charlas no es para este lugar; corramonos, mejor, para aquel lugar: menos luz, menos ruido, más aire; podés besarme, no seas tímida; no me mires así, no es para tanto.

(Un beso más, otro, de nuevo, podés tocarme, bajá, bajá, mirame, mirame, mirame, no me mires, no me mires; si escondiera un poco los dientes, besaría diez puntos); mmmchap... esperá, me molestá la etiqueta de la remera, sí; ahora sí, ¿a vos no te molesta la de la tuya? ah, no había notado que estaba para afuera; es bastante larga, sí; bueno, ¿qué va? no va a taparte por mucho tiempo más; saco dos botones nomás, te queda uno, no es para tanto, si nadie vé; ¿blanca? me gusta, es un clásico, también, como los Beatles, sí; cuanto menos tela, mejor; lástima que así, de esta manera, no se aprecie para nada, tendremos que mover...

¿Adónde vamos? la respuesta vos la sabés, a esta altura, ¿no te parece? ¿mi muñeca hinchada por hacer presión contra la tela de tu jean no te responde? ¿tu olor dulce que quedó impregnado a mis uñas tampoco? (otro beso, uno más, mirame): no pasa nada, está todo bien, no dá para más acá, vamonos para allá.

No, no conozco bien la zona, pero demos la vuelta por acá, quizás tengamos suerte; sí, algo hay, algo me queda, ¿cogiste fumada? psé, no es la gran cosa, medio que te colgás, te colgás de esta, jajajaja, perdón, perdón. Entrá, dale.

Y sí, es viernes, la gente coge hoy, ayer y antes de ayer; mañana seguro que también; ¿viste que había que venir más temprano?

¿Hasta las 12? sí, sí, claro, ¿pago ahora o después? sí, ¿por allá la escalera? hasta luego, gracias; una vez vine a este, sí; son normales las habitaciones, un baño con ducha para mí es suficiente.

A veeer, no hay un carajo a esta hora... y no; uh, los goles de Palermo... está bien, cambio, cambio; no, Friends no, por favor; nunca ví un sólo capítulo; bueno, sí, a la pasada, y sé de Rachel Phoebe es la que canta la canción del gatito, ¿no? y Ross es el tipo que lo dejan por una mina; tan ignorante no soy, algo conozco; MTV y a la mierda, si no hay nada para ver y mucho que digamos tampoco vamos a ver ¿no?

(Un beso, largo, largo, largo, otro, otro más), qué linda te queda la musculosa, pero ya es tarde para que la sigas usando, además se te va a arrugar en la cama; (otro más, empieza a gemir, ataco ahora, está bien húmeda) y qué lástima, porque te queda bien la blanca, eh; yo tenía razón, había que venir acá para verla mejor, pero se va.

Por supuesto que tengo, no soy un improvisado. Listo; vení, vos arriba, sí, ahí, eso, dale.

( y los caballeros no entran en detalles)

Pasame un cigarrillo. Gracias. Ahhhh. ¿Hace un año? no, yo no; bueno, no quiero hablar mucho de mí, ¿sabés? pero no, tanto no; pero ¿qué pasó? ¿no hubo nadie? y sí, las separaciones son tortuosas y siempre están los anteriores, molestando, zumbando como moscas, no merecen que se les atiendan los llamados, te entiendo; ¿ah, sí? pero seguro no se portaba tan bien, ¿no?; ah, ¿era bueno con vos? ¿y qué hacés acá, desnuda, compartiendo esta cama ya compartida conmigo? ¿por qué lo dejaste? si la tenía más grande, ¿qué hacés acá? puta madre, no las entiendo, carajo, ¿por qué todas las chicas, en sus primeras citas con alguien nuevo, hablan maravillas de su ex?; seguro que en otro lado de la ciudad hay un tipo llorando por vos, imaginándote arriba de otro tipo, gimiendo de la misma manera en que lo hacías con él, moviéndote igual; no, para nada, no me molesta que hables de tu ex, pero no tiene el menor sentido, ¿por qué lo hacés? ¿por qué lo hacen? no, no sos la primera, en siete meses, no sos la primera de nada; más bien la quinta...

16 de marzo de 2009

No entiendo a los hinchas de Boca que se la agarran con Maradona. Tampoco a los que mandan a la Selección alaputaqueloparió.

También me resulta incomprensible qué Ischia sea, todavía , el DT xeneize, más allá de la buena victoria de ayer.

Y no entiendo ni nunca terminaré de entender a Riquelme.

4 de marzo de 2009

- ¡¿Por qué vas por abajo de los techitos si tenés paraguas, LA PUTA MADRE QUE TE PARIÓ?!


La ciudad está llena de insensatos. Y yo prefiero empaparme en vez de ser peor persona.

15 de febrero de 2009

El ancho de espadas

Nunca mejor dicho. Está gordo, pesado, más grandote que de costumbre. Eso dicen de uno de los tres mejores jugadores del fútbol argentino, no tengo dudas.

En menos de cuarenta y cinco minutos, ganó dos partidos. Le devolvió el alma y la dignidad que hace tiempo perdió el equipo de la banda roja en diagonal. Y aunque le peguen como si fuera un chiquitín habilidoso, les cuesta voltearlo. El tipo se levanta, gambetea, pone nervioso al rival, mete goles y tira rabonas con botellas vacías.

Aunque tengas la camiseta incorrecta, aunque te rindan culto por declaraciones descerebradas, aunque ahora sólo disputes partidos codificados, aunque nadie se acuerde de como festejabas los goles en Lanús. Pase lo que pase, no vas a dejar de ser ídolo, Cristian Fabbiani.